PACHUCA PUDO GOLEAR AL ATLAS, PERO PREFIRIÓ AYUDARLE CON UN TANTO

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Ciudad de México.- Pachuca se tentó el corazón ante el Atlas porque pudo golearlo y no lo hizo, incluso prefirió ayudarlo con un gol para que no se fueran en blanco y así propinarle su segundo descalabro consecutivo y crear más dudas sobre el trabajo de Leandro Cufré como entrenador del equipo.

Los Tuzos hicieron lo que quisieron, de no haber tenido a un portero como Camilo Vargas y la mala puntería de los delanteros, el marcador habría sido mucho más abultado y no un simple 3-1 en la cancha del Hidalgo.

El equipo de Palermo ni siquiera tuvo que apretar el acelerador, poco a poco empiezan a mejorar en el torneo y este duelo fue una muestra de eso, por lo que el próximo martes deberá confirmar este paso en el Azteca contra América.

Oscar Murillo abrió el marcador a los 29 minutos y su celebración con un baile exótico fue una muestra de lo que se vivía en el Hidalgo y cerca del final del primer tiempo el Burrito Hernández puso el segundo en la frente de los Zorros y su segundo en su historia con los Tuzos.

El segundo tiempo fue de mero trámite, la pólvora se le secó a los delantero de Pachuca que en ocasiones se acercaron al arco de Atlas con mucha displicencia, Víctor Guzmán no encontró su brújula y desaprovechó hasta tres ocasiones claras.

Cuando estaba todo bajo control un error de Gustavo Cabral le dio vida al Atlas que se encontró con este fortuito autogol para quizás ilusionarse un poco de que podían hacer algo a su estilo, a lo Atlas, pero no.

La esperanza tapatío se murió muy rápido con un golazo de Víctor Dávila, el chileno le prendió fuego a un balón que cuando llegó a las redes las perforó, y ahora sí el 3-1 ya era un justo resultado para un partido en el que solo existió un equipo sobre el terreno de juego.




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