Un Instante de Reflexión/ Por: Margarita Ramírez HMSP  

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­¿DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS? 

Los griegos llamaban sofismos a las mentiras con apariencia de verdad. La palabra sofista en griego significa sabio, pero dado que los aparentes sabios con el tiempo se descubrieron como mentirosos, entonces la palabra sofista, paso a ser un despectivo y una forma de calificar a un charlatán.

También hoy existen sofistas que con argumentos viciados: “sofismas” que hacen alarde de sabiduría. De esta manera han surgido los llamados derechos sexuales y reproductivos; se trata de un discurso reciente, que a la letra dice de la siguiente manera: <<Los derechos sexuales y reproductivos son los mismos derechos humanos interpretados desde la sexualidad y desde la reproducción, son los más humanos de todos los derechos y representan el pilar fundamental para el ejercicio de la ciudadanía, entendida más allá de la simple posibilidad de tomar decisiones en el ámbito público; ya que implica la posibilidad de mujeres y hombres de tomar decisiones autónomas sobre su propio cuerpo y vida en los campos de la sexualidad y la reproducción.  ¿Si a los hombres y mujeres como ciudadanos y ciudadanas les es permitido decidir el destino de sus países, cómo se les puede privar de tomar decisiones acerca del destino de sus cuerpos?

Dichos argumentos leídos con superficialidad pueden parecer nobles y válidos; en realidad entrañan un golpe a la dignidad humana. En primer lugar una ley no puede implementarse sin considerar el bien de la persona y el orden social. Se pretende promover el ejercicio de la sexualidad con libertad sin compromisos ni consecuencias; en este sentido, lo peor que le puede pasar a una chica es quedar embarazada sin considerar que puede contraer una enfermedad venérea, quedar enviciada con las relaciones sexuales y todo lo que conlleva a su alrededor (pornografía, consumo de anticonceptivos que atrofian el sano funcionamiento hormonal e incluso llegar a un aborto). En concreto es darle rienda suelta a las hormonas sin que ello implique responsabilidad. En estas libertades, la más perjudicada físicamente es la mujer, el hombre lo es en menor grado, aunque en el sentido ético lo son ambos.

Es muy interesante que todavía hace dos décadas en el sistema educativo se distinguía la procreación de la reproducción. Se enseñada que los animales se reproducen y los seres humanos procrean; al parecer en esta “evolución social” se ha va ignorando nuestra condición de persona: <<Ser individual de naturaleza racional>>. Es decir, individuo que razona, juzga inteligentemente y ejerce su voluntad distinguiendo lo bueno y lo malo, para elegir lo mejor por encima de las apetencias.

A mi parecer se quiere hacer irresponsables a las nuevas generaciones; hace tiempo no se promovía tanto la libertad sexual y había menos divorcios, menos familias divididas, menos abortos, menos mujeres traumadas por las experiencias postaborto, menos mamás solteras, menos adolescentes embarazadas, menos gente con enfermedades de transmisión sexual.

Que un hombre fuera mujeriego antes era un vicio ahora muchas mujeres quieren vivir ese desenfreno como un derecho sin preocuparse más que por no quedar embarazadas. Elegir si desea reproducirse o matar a sus hijos es deshumanizante e incapacita a la mujer para formar una familia y asumir sólidamente el compromiso de ser constructora de la sociedad.

Vale la pena la reflexión sensata que proyecta la inteligencia hacia el futuro y no sólo a satisfacciones efímeras que lastiman al ser humano en el presente y ponen en riesgo el bien de su alma en el mundo futuro.




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