‘BARRY’ YA ES HURACÁN Y AVANZA HACIA LUISIANA

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Nueva York.- La tormenta tropical Barry aumentó su fuerza este sábado hasta convertirse en un huracán a pocos kilómetros de Luisiana, ahora mismo bajo estado de emergencia por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, la llegada del huracán es inminente y avanzará en las próximas horas en dirección norte con vientos sostenidos de 120 kilómetros por hora a través de Luisiana, Arkansas y Misuri hasta el próximo martes.

Las fuertes lluvias y las rachas de viento que acompañan a Barry __el primer huracán de la temporada_ ya causaron apagones en la zona.

En virtud de la orden presidencial, el Departamento de Seguridad Interior y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) se encargarán de coordinar todos los esfuerzos encaminados a “aliviar” los efectos de la tormenta en la población local y a “ofrecer la asistencia adecuada para las medidas de emergencia necesarias” con el fin de “salvar vidas y proteger propiedades, así como la salud y la seguridad públicas”.

La FEMA podrá “identificar, movilizar y ofrecer, a su discreción, equipamiento y recursos necesarios para aliviar los impactos de la emergencia”, explicó la Casa Blanca.

Horas antes, las fuertes lluvias y las rachas de viento que acompañan a Barrycomenzaron a causar apagones en la costa de Estados Unidos en el Golfo de México, amenazando a millones de personas.

Barry pondrá a prueba las obras de prevención de inundaciones que se realizaron en la zona después de que el huracán Katrina devastara Nueva Orleans hace 14 años.

Las autoridades de Morgan City, al oeste de Nueva Orleans, ordenaron un toque de queda hasta las 6 de la mañana, pues se esperaba que el vórtice toque tierra allí o en los alrededores.

El que se prevé será un día largo comenzó con lluvias intermitentes, interrupciones de electricidad y personas usando la luz de sus celulares para ver en la oscuridad y abriendo puertas y ventanas para dejar circular el aire cálido y pegajoso del trópico.

Al amanecer del sábado, más de 45 mil personas en el sur de Luisiana se encontraban sin electricidad.

La periferia de la tormenta se hizo sentir en Luisiana y la costa de Mississippi y Alabama con aguaceros, al punto que las calles cerca de la costa quedaron bajo el agua.

Aunque se prevé que será un huracán relativamente débil -con vientos poco más del mínimo necesario de 119 kilómetros por hora- Barry amenaza con provocar inundaciones devastadoras por toda la costa estadounidense del Golfo de México.

Los expertos calculan que los peores daños ocurrirán en Luisiana y en partes de Mississippi, y que unos tres millones de habitantes se verán afectados por las lluvias y los vientos del meteoro.

El viernes por la noche, los residentes recibieron buenas noticias de los meteorólogos, que pronosticaron que el río Mississippi alcanzará una altura máxima de 5.2 metros el lunes y no los 5.8 metros como se calculó previamente.

Los diques que protegen la ciudad tienen una altura de entre 6 y 7.5 metros.

Las autoridades tanto de Luisiana como de Mississippi tomaron medidas de precaución, abriendo las represas en los alrededores de Nueva Orleans para que fluya el agua.

Una lluvia intermitente cayó sobre Nueva Orleans durante la noche. Al amanecer, las calles de la normalmente ruidosa zona turística del Barrio Francés estaban en gran parte vacías, pero apenas húmedas.

Una mujer paseó a su perro y un barrendero trabajaba por allí. Había brisa, pero las banderas de los balcones sobre las calles desiertas pendían fláccidas de vez en cuando. Unos cuantos coches circulaban. Algunas casas cercanas tenían sacos de arena apilados fuera de sus puertas.




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