Hipódromo Político/ Por Carlos G. Cortés García

57

COLOSIO: VEO UN MÉXICO CON HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

El pasado 23 de marzo se cumplió un cuarto de siglo de uno de los hechos negros más dañinos para el país en toda su historia. Hace 25 años fue asesinado el candidato del PRI a la Presidencia de México, Luis Donaldo Colosio Murrieta, a quien el entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, llevó de la mano, de ser funcionario público, a diputado federal, a Senador de la República, a Superecretario de Estado, a Presidente Nacional del PRI y llegando a ser candidato presidencial, a pesar del enojo del entonces regente de la Ciudad de México, Manuel Camacho Solís.

Luis Donaldo Colosio Murrieta nació el 10 de febrero de 1950 en Magdalena de Kino, pueblo ubicado al norte del estado de Sonora. Fue el primogénito de la familia formada por Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta García, sus hermanos fueron Martha Ofelia, Laura Elena, Víctor Manuel, Marcela Dolores y Claudia María. Colosio contrajo matrimonio con Diana Laura Riojas Reyes y de su unión nacieron sus dos hijos: Luis Donaldo y Mariana.

Colosio Murrieta era licenciado en economía por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Cursa la maestría en Desarrollo Regional en la University of Pittsburgh para posteriormente viajar a Viena, Austria, donde logra el doctorado en Economía Regional y Urbana, por el Instituto Interamericano para el Análisis de Sistemas Sociales Aplicados.

Entre el México de hace 25 años y el México de hoy no hay mucha diferencia hacia adelante, pero lamentablemente si para atrás. En esa magnífica pieza discursiva de Luis Donaldo Colosio del 6 de marzo de 1994, el mal logrado candidato presidencial del PRI habló de su visión de México y de sus aspiraciones de llegar a ser presidente de México para conducir un cambio responsable.

El 6 de mayo de 1994, Colosio, frente a miles de priístas reunidos en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, habló fuerte y asumió que veía un México con hambre y sed de justicia, el mismo México que muchos vemos hoy; también, dijo que veía un México de comunidades indígenas que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; Colosio veía un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen, un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar y con su estado en el día de hoy no hay mucha diferencia.

El sonorense también veía un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción. Pero también veía un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen.

Luis Donaldo veía un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades, pero también veía un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas.

También, el entonces candidato presidencial, veía un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos, así como técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo. Yo veo un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso. Yo veo un México – concluyó Colosio- convencido de que ésta es la hora de un México que exige soluciones. Y al paso de los años México sigue igual o peor.

Un dato importante es que el organismo “Mexicanos Contra la Corrupción” logró la desclasificación de 9,000 hojas del expediente del asesinato de Colosio que se habían mantenido bajo reserva, pero no es todo, porque el expediente completo, según la organización, consta de 68,000 hojas que serán desclasificadas y los mexicanos podrán conocer en el año 2035.

Por lo pronto, hoy persisten las dudas sobre la investigación y la teoría del asesino solitario, lo que abre paso a la hipótesis de un crimen de Estado o de un asesinato orquestado desde las propias filas del partido en que Colosio militaba y, que más tarde, fue capitalizado para convertirlo en mártir del sistema político.

En Tamaulipas, en 2010 nos tocó vivir algo muy parecido, con el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI a la Gubernatura del Estado, y quien fue asesinado el 28 de junio de 2010, apenas una semana antes de los comicios locales para la renovación del ejecutivo estatal. Al día de hoy, sobre la muerte del Dr. Rodolfo Torre Cantú no se ha dicho nada más. Su hermano Egidio Torre, quien fue designado por el PRI como candidato sustituto y quien ganó la elección por la solidaridad de los tamaulipecos, gobernó el estado de 2011 a 2016, y teniendo el compromiso moral de informar sobre la muerte de su hermano, ello lamentablemente, nunca ocurrió.

Y hoy, como remate, déjeme decirle que yo al igual que Luis Donaldo Colosio, veo un México con hambre y sed de justicia. Y la pregunta obligada es ¿hasta cuándo?

Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico hipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en twitter @CarlosCortesMX.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *