Hipódromo Político/ Por Carlos G. Cortés García

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LA PERAZA NO TIENE TEMOR DE DIOS

Una foto que dio la vuelta a todo el estado, con origen en Tampico, deja ver a ex priístas, hoy transformados en “prietos”, quienes están arrancando campaña política, fuera de la Ley por supuesto, con rumbo al Congreso tamaulipeco, elección que se disputará el próximo mes de junio. Este grupo está encabezado por la vetusta Magdalena Peraza Guerra, ex alcaldesa de Tampico, quien no le tiene temor a Dios y cree que trae al león de los esos.

Complementan la foto el ex dirigente priísta en el puerto jaibo, Sergio Villarreal Brictson; José Luis Ornelas, ex regidor del PRI Tampico; Alejandro Rábago Hernández, hijo del ex alcalde priísta José Francisco Rábago Castillo; y Ricardo Mora, ex delgado de la zona norte de Tampico.

Puro “prieto”, dicen quienes vieron la gráfica que se distribuyó a través de whatsapp. Y hay que dejar claro que el único personaje que tiene capacidad de movilización, cada día menos, pero la tiene, es la Peraza. De ahí en fuera ninguno de ellos representa a nada ni a nadie. Pura paja dirían en el argot político que no se han dado cuenta que la venerable Magdalena los está usando para tratar de espantar a no se quien con el petate del muerto.

El artífice de esa rebelión prietista, que busca poner nerviosos a sus adversarios no es otra que la Peraza, quien no se cansa de buscar venganza por la vergonzosa derrota que le propinó Chucho Nader en la elección del pasado mes de julio de 2018. La señorita no quiso ver las señales de que iba a perder escandalosamente y sus aduladores no se cansaban de decirle que ella y sólo ella sería la gran Tlatoani de Tampico. Y bolas, que muerde el polvo en la elección.

Y no le fue peor porque ilegalmente y violando flagrantemente la Ley utilizó recursos públicos para su campaña, ventajosamente por supuesto, pensando que derrotaría a su adversario, Chucho Nader, quien hoy despacha en la oficina principal del Palacio de la Calle Colón. Y esa derrota la Peraza no la ha podido superar. Y fue tal el desaseo financiero y administrativo que dejó la Peraza junto con sus cómplices Edgar Ánimas, Tesorero; Juan José Berrios, Director de Servicios Públicos; y Patricia Castro Descoordinadora de Comunicación Social, que las cuentas públicas no han sido aprobadas, y entonces pende sobre ella la espada de Damocles, la que en cualquier momento va a caer sobre su cabeza y tendrán, necesariamente, que estrenar su pijama de rayas.

Insisto y reitero. La Peraza no tiene nietos, pero ya debería retirarse a disfrutar su dinero con quien mejor le plazca, porque vaya que hizo dinero en sus dos incursiones en la presidencia municipal de Tampico. Magda no debe olvidar que el tiempo pasa y a sus 74 años ya no es fácil andar recorriendo las calles pidiendo el voto, sobre todo, cuando dejó a los tampiqueños tan molestos por su mal proceder.

Magda está buscando presionar a la dirigencia partidista de MORENA para que la hagan candidata, igual que lo la hecho siempre. Así lo hizo con Eugenio Hernández Flores, así lo repitió con Egidio Torre Cantú, así lo quiso hacer con el Gobernador Cabeza de Vaca, y hoy así lo hace con MORENA. Pero no considere Usted que la vetusta política busca una candidatura de mayoría. No, claro que no. La Peraza la quiere peladita y en la boca. Quiere una candidatura plurinominal usando su “capacidad de movilización” y a su “grupo político” como argumento para amenazar que, o es ella, o se va con sus bártulos a otro partido.

Reitero, Peraza Guerra siente que todavía trae al león de los esos y amenaza, intimida, presiona, a quien se deje, para salirse con la suya. Ese es su estilo y esa es su estrategia política. ¡Ah, pero que viejita tan mañosa! diría la gente del pueblo.

Pero lo que veo y alcanzo a prever es que ni en el 2018 le funcionó su estrategia ni tampoco lo logrará este 2018, porque ya demostró lo que es teniendo el poder: Peraza se vuelve petulante, grosera, amenazante y abusiva, aunque en realidad se transformó en ineficiente cuando ocupó el cargo de presidenta municipal: prometió, prometió y prometió y nunca cumplió, aunque sus bolsillos -de ella y de sus cómplices- llenó. Y entonces por eso perdió, por eso Chucho Nader la derrotó contundentemente y la hizo morder el polvo por una diferencia nada despreciable de 9,179 votos, lo que equivalió una diferencia del 20% de lo que sacó la señora, insisto, con el uso de recursos públicos.

Si llega a ser candidata, la Peraza, a sus 74 años, volverá a perder porque la sociedad porteña la desprecia, la rechaza por incumplida y demagoga, por abusiva. La Peraza ya no cabe en Tampico. Los vientos del cambio terminarán por desterrarla. Tiempo al tiempo.

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